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Roldán en bicicleta, Episodio II // El tiempo suspendido

Son cinco cuadras cortas que se desentienden del ritmo cotidiano de la ciudad. Jujuy desde San Lorenzo hasta Perú, límite sur de barrio Plan Federal. Cinco cuadras algo escondidas, cuidadosas de su atmósfera de tiempo suspendido, de última postal de pueblo.

Andar en bicicleta es elegir caminos, todos posibles. Y últimamente elijo tomar esa calle cuando vuelvo a casa después de hacer mandados de aquel lado de la A012. Me pregunto, entonces, qué encuentro allí.


La densidad del ambiente recuerda a algo que ocurrió hace décadas. Los sonidos parecen escindidos de la capa de realidad; suceden en voz baja, o incluso en segundo plano. El lejano arranque de un motor, el griterío de dos pibes jugando en la esquina, el estridente cantar de las chicharras: todo en voz baja.

En las intersecciones con cada arteria perpendicular se ubican contenedores: el camión recolector habrá de recorrerlos y se llevará los desperdicios del barrio.

En los lotes rurales frente a la línea de edificación corretean cabras, contrastando con la quietud de las ovejas. Yace maquinaria vieja, grande, abandonada. No los veo, pero debe haber chanchos. Trozos de basura cuelgan del alambrado y se esparcen sobre los pastizales.


Una familia toma mates en el patio mientras relojea con recelo lo poco que sucede en la calle. Más allá, un templo evangélico en lo que antes era un garage. Un chico que tendrá diez años susurra un juego solitario detrás de un arbusto al otro lado de la zanja.

A la distancia se aprecia el parsimonioso colapso de la ruta, desde hace días desbordada de camiones que circulan a paso de hombre. Se observa, pero casi no se escucha. Curiosamente la escena, en verdad caótica para quien la sufre de cerca, transmite paz al ser seguida desde allí.

El trayecto termina contra el portón de una casa de dos plantas; su dueña manguerea el jardín. A sus espaldas un muro de altísimos árboles separa la trama urbana de los silos Amsler, que desandan su rutina productiva sin prestar atención a lo que pueda estar sucediendo en el Plan Federal.


Qué encuentro en esas cuadras, me pregunto otra vez. Y no logro una respuesta clara. Lo cierto es que disfruto pedalear esos metros, saborear los minutos en que me envuelven esos aires de pasado remoto que quizás sólo ocurran en mi cabeza.